Cuentos para Niños

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Corre ratón

Un cuento de

José Antonio Espinosa

Había una vez, no no, no es así. Hace mucho, mucho tiempo, no, no, no es así tampoco.

Erase una vez, una vez un ratón de campo en su madriguera. Voy a salir a ver el sol y a besar a la Tierra que me hereda. Un pasito ahora y otro que me espera. Un día que es azul y todo es verde en esta, mi tierra.

Unos piñones para empezar el día un buen desayuno para un ratón como yo, de día. Y otra vez vuelta a empezar un pasito ahora y otro que me espera; ¡Nubes en el cielo azul y ya es primavera!

Pendiente estoy escuchando y como y como, rica es la almendra. Ricas son todas ellas .Me guardaré esta para la merienda. Ah no, me la comeré que me da pena.

Y la tierra se abrió de repente y cayó y cayo y yo tras ella ¿ah la almendra a donde va? Y yo…tras ella. ¿A dónde voy? ¿Ah a dóndeee voyyy?

Desperté y vi a mi almendra besos, abrazos. ¿Cuánto tiempo ha sido la ausencia? Miré a mis alrededores, ves almendra por no comerte en la merienda estamos aquí. ¿Pero dónde? ¿Cuándo? ¿ qué?. No, no, no es así, ¿Qué, dónde y cuándo? Mejor así. No tampoco creo yo.

Y sin más no más asomo la cabeza de una comadreja y….¡¡¡adiós almendra!!! Y corrí y corrí como pude salí de allí de la boca de la comadreja y suerte de mi una raíz de un pino y un hueco que me salve de ella y a salvo por fin, ¡qué lío, qué lío! Ufff que poquito, casi me come la comadreja y en menos de un ratito que yo soy un ratón muy chiquitito.

Del susto me recupere ¿y la almendra? vete tú a saber (lectura pausada, vetee tú a saber) ¡Adiós Almendra!

FIN

Un Cuento de José Antonio Espinosa                                                                

RITA

Había una vez una ballena azul llamada Rita que quería volar. Volar como los pájaros surcar el cielo azul. Volar entre las nubes y mirar el cielo azul. Sentir el viento en la cara y volar entre infinitos para sentir su plenitud.

Cruzó los mares del sur preguntando aquí y allá. Pregunto mucho por esos mares y hablo con cangrejo:

Cangrejo: Oh ballena Rita si yo pudiera ayudarte oh si pudiera. Pero no, no puedo. No sé cómo una ballena puede volar y surcar el cielo azul. Lo siento mucho, lo siento mucho. 

Y Rita siguió su camino por los mares del sur. Preocupada estaba ¿Quién podría saber cómo puedo volar y cruzar el cielo azul? Me gustaría tanto volar y volar. Volar y volar ver las estrellas llegar hasta ellas y ver el infinito. Infinitas que son las estrellas. Pero también planetas y cometas. Oh si cometas. Volar junto a los cometas seguir su brillante estela y sentir su luz de cometas.

Y Rita llegó hasta la tortuga Luna, a la que preguntó;

Rita: Tortuga Luna ¿Sabes cómo puedo volar Tortuga Luna?

Tortuga Luna le dijo; Oh si yo pudiera Rita, ballena azul. Pero no, no lo sé. Lo siento mucho de veras.

Y sí Rita continúo su viaje por los mares del sur en busca de una respuesta. Ella deseaba tanto poder volar.

Las nubes blancas del cielo azul la miraban con esperanza y amor. Y dijo una nube blanca ; Hola ballena azul ¿Cómo estás?

Rita; Hola nube blanca, yo bien y ¿tú? Busco quien me ayude a encontrar la manera de poder volar y cruzar el cielo azul en la inmensidad de la Mar Salá

La nube blanca; Pues yo tal vez pueda ayudarteeee (Dijo Empujada ya por el viento del sur) Oh viento del Sur llévame pero espera un ratito por favor que quiero hablar con la ballena azul. Pues sí Rita, yo puedo ayudarte creo. Para volar tienes que pensar con el corazón en vez de con la mente. Así podrás volar hasta donde quieras por siempre de los jamasesss.

Ballena azul; ¿Y cómo puedo pensar con el corazón, nube blanca?

Nube blanca; Eso tienes que descubrirlo por ti misma en eso no puedo ayudarte. Lo sientoooo (dijo la nube deshaciéndose por el viento del Sur). Adiós ballenitaaaa….

Y Rita nuestra ballena azul se entristeció al ver como la nube blanca del cielo azul desaparecía ante sus ojos. Hay que penita me da por la nube se fue para no volver. Todo cambia nada permanece. Hay que penita me da.

Y así lloro y lloro y sus lágrimas se hundieron en la mar sala. Unas lágrimas se convirtieron en plata; Plata de ballena azul. Plata de ballena azul, muy apreciada por el mundo de los hombres.

Y ocurrió algo inesperado por el calor del Sol emergió o nació otra nube hacia el cielo azul de las lágrimas de la ballena azul.

Rita al verla se alegró y dijo; Qué bien que estés aquí ahora nube del cielo, del cielo azul.

Nube; Qué alegría ballenita estoy aquí ahora en el cielo azul y mañana quien sabe a dónde iré. Me alegro mucho de verteee. Adiós ballenitaaaa.

La nubecita se despidió empujada por el viento de los mares de sur

Y Rita ya no se entristeció más por las nubes blancas del cielo azul en la inmensidad de la Mar Salá.

Así Rita salió nadando de los Mares del Sur y llegó al Océano Pacífico. Un gran océano inmenso como la inmensidad más grande.

Rita encontró en su camino a un grupo de delfines del infinito mar azul Y Rita se preguntaba ¿Sabrán los delfines como puedo pensar con el corazón para poder volar y cruzar el cielo azul y la inmensidad de la Mar Salá?

Delfín;Hola Ballena Azul ¿Cómo estás?

Rita; Preocupada. Pues busco quien me pueda decir cómo pensar con el corazón. Pues deseo más que nada volar y volar y surcar el cielo azul hacia infinitos de estrellas y volar hacia infinitos de paz y luz.

Delfín; Pues yo puedo ayudarte. Tienes que pensar de dentro hacia fuera. En lugar de fuera a dentro. Así podrás llegar a pensar con el corazón. Y así podrás volar y surcar y cruzar el cielo azul y la Mar Salá.

Rita; ¡Ahí qué bien qué bien! , muchas gracias por decirme delfín cómo poder pensar con el corazón para poder volar y surcar el cielo azul y la mar salá. Creo que eres un delfín muy sabio.

Y así Rita llegó un día en el que empezó al pensar tanto de dentro hacia fuera que llegó a pensar con el corazón y así un día se elevó del océano y voló y ocurrió: ¡VOLÓ!

Voló tan alto que el océano se hizo como el cielo azul

Voló tan alto que pudo ver las estrellas y al Padre Sol mirar a la Tierra con compasión y amor Y a Luna lunera que sonreía de corazón.

Rita; Ahora sé que puedo volar donde quiera. Ahora todo es más hermoso que antes. Y puedo ver todo mejor que antes. Ahora soy libre de verdad. Ahora que pienso con el corazón, siento que mi corazón está en todas partes allí donde miro. El delfín y yo compartimos un mismo corazón Su corazón es mi corazón y tu corazón es mi corazón. 

FIN

Cuento de José Antonio Espinosa

EL HOMBRE DEL SACO

En los rincones más oscuros, en las pesadillas más grandes, en las noches de luna llena, encontramos la historia o historias más terroríficas del Hombre del Saco.

En boca de todos alguna vez hemos escuchado esta historia. Tal vez oscura y de mucho miedo, pero cuidado…

Pero hay que saber cómo es que la conocemos. Pues esta es la historia que yo os cuento;

A principios del siglo XX en un pueblecito de Andalucía llamado Gádor, cerca de Almería vivía un niño de 8 años llamado y conocido por todos por su mal comportamiento y su rebeldía. Todo el mundo le llamaba Coque, pero su verdadero nombre era; Javier Sancha Sánchez. Hijo de María y Juan y que además era el menor de sus tres hermanos,Andrés el mayor de 14 años, David de 12 años y Samuel de 10 años.

Coque era un niño normal de pelo moreno y ojos verdes de estatura un poco más alto que los niños de sus edad. Travieso y peleón por naturaleza. Pantalones cortos y pelo alborotado y sonrisa picara.

Pero era muy rebelde, en casa, no quería ayudar en las tareas de la casa como hacían sus hermanos mayores. Nunca quería poner la mesa, por ejemplo. Pero siempre era el primero en sentarse a la mesa para comer.

También era muy travieso, hacia cosas que estaban muy mal. Como una vez que tapono la fuente de la plaza principal del pueblo rompiéndola por varios sitios. Esto le costó un gran castigo por parte de sus padres. Pero no aprendió a pesar del castigo de sus padres. Él siguió portándose mal.

En el colegio igual, molestaba a los niños más pequeños que él. Y así muchas más. Como no hacer los deberes del colegio. Él no quería estudiar decía que no serbia para nada estudiar.

            Coque: ¿Para qué quiero yo saber matemáticas? Todo esto es un rollo, Le decía a Don Juan el profesor del colegio. Que siempre le estaba castigando después de clase. Pero nada, Coque no aprendía. Nunca se esforzaba por nada. Sólo pensaba en divertirse o no hacer nada.

El piojo uno de sus mejores amigos también era muy travieso y desobediente. Tenía el pelo todo rapado y era muy delgado y avispado. Todavía tenía algún que otro diente de leche. El y Coque eran muy amigos. También les acompañaba en sus peripecias o travesuras Jesús; El Mandarina. El mandarina y el piojo a veces no se llevaban bien Porque al piojo le gustaba mucho la hermana pequeña del Mandarina.

Le llamaban así porque le gustaba mucho esta fruta y se quedo con este mote. Como igual que el piojo, que porque una vez tuvo piojos ya le llamaban el piojo. Hay que ver.

Pero además era más bajito o pequeño que los demás y un poco cabezón.

Una vez liaron una buena. Pues fue en pleno verano que se les ocurrió la feliz idea de gastarle una broma a Don Emiliano, uno de los pastores del pueblo.

Una noche entraron los tres en casa del pastor en el pueblo y fueron al corral donde guardaba a las ovejas y no sabéis lo que hicieron? Tomaron unos botes de pintura negra y pintaron a una oveja de negro. ¡De negro toda!

Al día siguiente en todo el pueblo se comentaba la noticia  ¡Don Emiliano tiene una oveja negra! Y Esto hizo enfadar mucho al pastor; ¿QUIEN HA SIDO, QUIEN HA SIDO? Gritaba. ¿CUANDO LOS PILLE SE VAN A ENTERAR? Claro que el Piojo, Coque y el Mandarina se partían de risa cuando vieron desfilar a las ovejas por el centro del pueblo viendo la cara del pastor y como los vecinos señalaban y murmuraban entre risas y gesto serio. El pastor estaba muy enfadado.

Pero la gente del pueblo ya sabía quien había sido y miraban a los tres pequeños. Pero nadie se atrevió a señalarles.

Don Juan el maestro del pueblo por lo bajito murmuraba; Estos niños, estos niños. Van a acabar con la paciencia de todos. Así que solo se le ocurrió una cosa; agarró a Coque y le dijo; Si no tenéis cuidado un día de estos en esas noches que salís os encontrareis con El Hombre del Saco y se os van a caer los calzoncillos de miedo; Pues os llevará y lamentareis muy pronto vuestro comportamiento.

Coque le dijo al maestro; Venga ya, no nos venga con cuentos maestro.

Don Juan; De eso nada, no es ningún cuento, El Hombre del Saco existe y deberías temer solo mencionarlo o nombrarlo.

Cuando se marcho el maestro el Piojo le dijo a Coque; es cierto Coque deberíamos tener cuidado. Mi abuela me ha contado la historia real del Hombre del Saco que se lleva a los niños que se portan mal. Mi abuela dice que es terrorífico. Mide dos metros de altura es enorme gigantesco no hay hombre o criatura de la noche igual a él. Lleva un gran saco a la espalda en donde mete a los niños que secuestra y que se han portado mal. Sus manos son como garras de oso. Su mirada es oscura como  la noche más cerrada y su rostro es una visión heladora que te deja paralizado. El saco que lleva esta hecho de pieles de niños. Su voz es aterradora. Una criatura dice mi abuela salida del peor de los infiernos  para demostrar a los niños que el mal existe y que tenemos que tener mucho cuidado, si mucho cuidado. Pues se lleva a los niños para nunca más saber de ellos.

Así pasaron los días del verano y llegaba el otoño. Con su gesto serio y seco. Las hojas de los arboles caían, los días ya se notaban más cortos. Y muchos se preparaban para el

largo invierno, cortaban leña para estar calentitos en casa o preparaban comida para el ganado, pues la hierba no crece en invierno. Pero eso ya lo sabías ¿No?

Los niños seguían igual siempre tramando travesuras. Pero claro, eso cambió un día para siempre.

Coque, el Piojo y el Mandarina un día decidieron ir a la noche de la luna llena a bañarse todos juntos a la antigua cantera de granito cerca del pueblo. Sus padres les habían prohibido muchas veces ir allí. Además se decía que el Hombre del Saco acechaba y aparecía por esos lugares en las noches de luna llena ya comenzado el otoño. Pero ellos ignoraron esas historias, no hicieron caso de las advertencias de muchos y de sus padres.

Al final se juntaron con otros niños del pueblo que también se habían puesto de acuerdo en ir a la cantera. Pero no todos querían bañarse a otros les parecía peligroso, a la mayoría. De noche y solo con la luz de la luna. Así decidieron jugar a los escondites todos.

La mina tenía cerca o estaba rodeada de pinares así en las diferentes pozas que había. Pues eran varias. Ellos estaban en la más grande a la luz de la luna.

Así los siete niños que estaban se pusieron de acuerdo para jugar al escondite. Le toco a Braulio, el hijo del carpinteo del pueblo contar primero mientras todos los demás se escondían.

La Luna miraba con preocupación tanto jaleo de los niños en la cantera de granito.

Extraños ruidos comenzaron a escucharse de cerca de los pinares y los niños que estaban ya escondidos empezaron a asustarse un poco. Margarita la hermana pequeña del Mandarina estaba ya escondida junto a su hermana Paula mayor que ella por dos años, ella tenía 12 años Y escucharon claramente esos ruidos que venían de dentro del bosque de pinos;

¡ UURRR, UURRR, UURRR! SE ESCUCHABA. Paraba y se repetía varias veces. Luego paro y empezó a soplar el viento y entre los pinos se escuchaba el triste batir de las ramas de los pinos unas contra otras.

Los niños que estaban escondidos cada vez estaban más asustados y mucho más cuando Braulio grito; ¡El Hombre del saco! ¡El Hombre del Saco viene a por nosotros por portarnos mal! ¡Chicos salid del bosque corred vamos al pueblo!

En el bosque se volvió a escuchar ese aullido;

¡UURRR, UURRR UURRR!

Y el viento soplaba más fuerte ahora. Y un olor llenaba el bosque, un olor muy desagradable como algo podrido arrastrado por el viento.

Los niños ya temblaban de miedo asustados.

Coque y el piojo estaban escondidos juntos. Y no se atrevían a salir de su escondite, hasta que escucharon un crujido de una rama y miraron atrás y hacia dentro del bosque y vieron una figura oscura de frente a ellos que avanzaba desde el interior del bosque. Era enorme gigantesco como dos metros de altura. Un gigante a los ojos de un niño y cualquier hombre sin duda.

La figura les hablo y dijo; Ya es la hora niños;

                    Luego al saco que necesito vuestra sangre para un rato

                    Luego al saco que necesito vuestra sangre para un rato

                    Luego al saco que necesito vuestra sangre para un rato

Y mientras decía eso se acercaba lentamente con el saco en una de sus manos

Coque gritó; ¡El hombre del saco! ¡El hombre del saco! ¡Que viene a por nosotros! ¡Corred chicos, corred!

Y salió corriendo de su escondite pero el Piojo se quedo paralizado por el miedo y no se movió ni un poquito.

Entonces el hombre del saco se acerco a él y le dijo; Ya eres mío niño, te ha llegado la hora. Luego al saco que necesito vuestra sangre para un rato.

Le cogió con enorme mano de oso por la cabeza y lo metió en el saco y dijo; Tú eres solo el primero.

El Hombre del saco vio como Coque corría hacia fuera del bosque, pero dio cinco largas zancadas con sus largas piernas y le alcanzó. Coque se giro en ese momento y se encontró con El hombre del saco frente a frente, se quedo paralizado al mirarle, pues su rostro era una visión heladora que te deja paralizado.

Coque le dijo; No me lleves por favor prometo portarme bien y hacer caso de mis padres. Pero el hombre del saco le dijo con su horripilante voz; Ahora te toca a ti no escaparas de nada sirven ahora tus lágrimas. Le cogió con la cabeza mientras lloraba y lloraba y le metió en el saco y dijo tú eres solo el segundo.

Y así uno a uno fue atrapando a todos en sus escondites o corriendo tras ellos y mientras se le escuchaba decir;

                   ¡Luego al saco que necesito tu sangre para un rato!

FIN

UN CUENTO DE JOSE ANTONIO ESPINOSA

GIGANTE DE LOS SUEÑOS

Arropándose con su infinito manto de millares de estrellas recorre el Universo en busca de grandes soñadores de grandes sueños.

Buscando en cada galaxia en cada estrella una a una busca en los planetas que encuentra un gran soñador que sueñe con un gran sueño.

Oh Gigante de los Sueños;

Soy yo ese que buscas. Preguntaba un grillo en medio de más absoluta oscuridad y del más absoluto silencio; cric, cric, cric.

Oh grillo, sigue soñando  que tu sueño me da impulso para encontrar al que yo busco. Soñador soñado. Oh grillo, manto de estrellas soles de soles brillan en la noche y duerme esta tierra, sueña la tierra. Sueño de vida entera Oh tierra sueña tu vida entera.

Un búho aparece; Oh Gigante de los sueños fíjate en mí y mi sueño. Paso la noche cazando, ¡ah esos ratones que corren tanto!

Gigante de los Sueños; Oh Búho, tu sueño ligero cual ratón persigues, una vida de acecho al más pequeño. No hay grandeza en tu sueño. Seguiré buscando. Este soñador que busco sueña despierto.

Nubes de luz y polvo envuelven al Gigante. Pasos de gigante da en la tierra, hasta encontrar al soñador despierto. Soñador soñado

Ranita; ¿Y para qué? Y ¿Por qué buscas a un soñador despierto? ¿Soy yo aquel que buscas?

Gigante de los Sueños; Mi sueño es compartido con el que sueña despierto, por eso lo busco. Tengo que darle mi sueño y él su sueño para así hacerle más grande que yo mismo y así yo podré descansar y el ocupará mi lugar como el más grande Gigante de los Sueños.

Pero tú oh ranita, no puedes soñar despierta estas demasiado ocupada con tu caza de mosquitos y moscas. Y luego por las noches cantas a la luna tu canción de enamorada.

Ranita; Oh Gigante de los Sueños tú puedes hacernos grandes.

Gigante de los Sueños; Sí, tengo el poder de hacerte grande. Más es solo si tu sueño es tan grande como el mío. Así, oh ranita, sigue soñando tanto que te den ganas de volar a tu aire. Yo ya he sentido a  mi soñador soñado. El que busco.

Muy pequeño, he pensado cuando le he visto a través de la diminuta ventana de su casa.

El Gigante de los Sueños llega a casa de Andrés, un niño de 7 años hijo de los hombres azules. El Gigante de los Sueños, deja a un lado su mente de Estrellas y observa por la diminuta ventana.

Andrés juega con su padre a pilotar una nave espacial .Junto a su padre el niño sueña despierto. Entonces ocurre, El gigante de los Sueños se conecta con el sueño del niño despierto y el niño a su vez se conecta con el suyo propio. Vamos a ver. Sus sueños ahora son uno solo y así el gigante de los sueños se hace más y más grande.

La nave espacial surca las estrellas, en ella van dentro el pequeño Andrés y su padre ambos van de estrella en estrella de galaxia en galaxia, todo ha crecido en un sinfín de infinito. Así el Gigante los Sueños recuerda pasos por estrellas lejanas de otro tiempo, tantos años de búsqueda y así comparte su alegría con ellos. Surgen estrellas que iluminan la noche de los tiempos infinitos. Y todo es grandioso y hermoso y llega a  la tierra de los hombres azules de vuelta ya está cansado el pequeño Andrés. Estrellas y galaxias llenan ahora su gran corazón en la hora de ir a dormir. Entonces el Gigante de los Sueños toma su manto de miles de millones de estrellas y se prepara para transmitirle su grandeza al pequeño Andrés.

El pequeño despierta en otro sueño en el cual ahora su compañero de viaje es el Gigante de los Sueños que le saluda y le da la bienvenida al infinito de las estrellas del universo.

Gigante de los Sueños dice; Juntos recorreremos el universo, esta noche podrás llegar hasta donde nunca has visto.

Así el Gigante toma su manto de miles de estrellas y galaxias y se inclina hacia Andrés, el pequeño iluminado toma su manto y juntos despegaron hacia el infinito de los sueños del universo.

FIN

Un Cuento de José Antonio Espinosa

SALVADOR ARAÑA

Salvador un día caminaba por el bosque y vio a una araña atrapada entre dos piedras; ¡Ay,uy, uy , duele, duele! Rápido, corrió a ayudarla. Una patita por aquí una patita por allá y una araña libre, libre, libre de verdad. La araña de tierra agradecida le dijo; Algún día yo podré hacer lo mismo por ti. Solo llámame y grita ¡Araña ven a mí! , ¡Araña ven a mí! ¡Araña ven a mí! Y con gusto acudiré ayudarte.

Así nuestro amigo continuo su camino y la araña el suyo. Nuestro Salvador retomó su camino y llegando al puente que cruzaba el río para llegar a su pueblo escuchó una voz que gritaba; ¡Socorro, socorro, socorro! Una araña tejedora había caído al agua del río y la corriente le arrastraba. Salvador al verla rápido la tomo por una patita con mucho cuidadito y la sacó del agua. Gracias, gracias, gracias, me has salvado la vida. Si alguna vez me necesitas grita así; ¡Araña ven a mí! , ¡Araña ven a mí! ¡Araña ven a mí!

Y así Salvador volvió a su camino hacia el puente que cruzaba el río de camino a su casa, ya quedaba poquito para llegar a la aldea. Se decía él a sí mismo.

Pues bien al llegar al puente del rio:      PAUSA _______PAUSA________PAUSA

Bueno primero vio algo extraño. Soplaba el viento y una especie de cuerda volante le hablaba;  ¡Ayuda, ayuda Socorro!  No creerías lo que era  _PAUSA______

Una araña Hércules sujetaba con todas sus fuerzas a sus hijos que en un mano a mano trataba de evitar que el viento se los llevase. Y Salvador vio como una a una sujetándose con una patita las pequeñas arañitas formaban así como una especie de bandera araña ¡Que se quería llevar el viento! Rápidamente Salvador al escuchar las suplicas de las madre araña Hércules se puso enfrente de ella para tapar el viento que les empujaba, de tal modo que las pequeñas arañitas tomaron tierra y enseguida corrieron junto a su madre. La araña Hércules agradecida hablo a Salvador y dijo; Gracias, gracias, gracias has salvado la vida de mis hijos y la mía si alguna vez necesitas ayuda o estás en grave peligro grita fuerte; ¡Araña ven a mí! , ¡Araña ven a mí! ¡Araña ven a mí!

Salvador ya estaba en el puente para llegar a su casa en la Aldea. Cuando ocurrió algo inesperado. Algo que nadie podría saber de ninguna forma. Salvador apenas

dio dos pasos, tres y cuatro pasos y ya a medio camino en el puente se escucho un fuerte crujido y por el fuerte viento el puente se soltó. Y así como si fuera un balsa el viento se llevaba el puente empujando con fuerza río abajo hacia la catarata del Sinfín-Sinfin. Nuestro amigo se asustó y recordó a sus amigas arañas y gritó; ¡Araña ven a mí!  ¡Araña ven a mí! ¡Araña ven a mí!

El sonido de sus palabras fue llevado por el viento y todas y cada una de las arañas a las que había ayudado escucharon sus palabras llevadas por el viento. En seguida la araña Hércules tomo  con sus cuatro patas un extremo del puente antes de que lo arrastrase la fuerza del viento y el oleaje del río, mientras sus hijos le ayudaban, pero esto no fue suficiente. Así vimos llegar a la araña tejedora y a la araña del bosque de la tierra y juntas se pusieron a hacer una soga que nada ni ningún hombre, dios o ser celestial podrían haber roto de ninguna forma, de tal modo que en menos de menos de un ratillo formaron con sus sedas una gran soga, pero claro para poder hacer esto cantaron la canción de la seda eterna pues solo de esta manera se puede llegar a hacer una soga irrompible como esa.

Pero entonces Salvador asombrado grito ¡Gracias arañas por venir, bienvenidas sean todas! Mientras decía esas palabras la araña del bosque le grito; ¡SALVADOR COGE LA SOGA QUE TE LANZAMOS! ¡RÁPIDO! Entre las dos arañas, la tejedora y la de tierra le lanzaron la soga de la seda eterna y Salvador hábil que era, la atrapó en seguidilla, a la primera. Así tomo el extremo de la soga que le lanzaron sus amigas arañas ¿Y qué creéis que hizo nuestro amigo? Pues tomo el extremo de la soga y lo ató rapidísimo al puente y trepó encima de la soga para deslizarse por ella hacia la orilla del río. Entretanto la araña Hércules y sus hijos con gran fuerza sujetaban el extremo del puente de la orilla que daba a su pueblo formando como una cuerdecilla amasada con arañitas Hércules cada una de ellas podría levantar un hombre adulto si quisiera, y en el otro lado la araña del bosque y la de tierra sujetaban el amarre de la soga de seda eterna y así se puso a salvo. Las arañas en cuanto le vieron de pie en la orilla soltaron rápido el puente y liberaron la soga en el otro extremo. Y así esta es la historia, esto es lo que ocurrió. Salvador agradecido mucho a las arañas su acción que le había salvado la vida, pues de seguir el puente flotando a la deriva hubiese caído por la Catarata del Sinfín-Sinfin

FIN

Un Cuento de José Antonio Espinosa

LAS NARANJAS DE LA RISA

En un lugar muy lejano a la tierra, nuestra casa de todos y madre, madre, madre y hogar de todos los seres vivos del mundo, existe un lugar, bueno mejor dicho existe un bosque llamado de las naranjas de la risa, así es de la risa.

Los navegantes de las galaxias cuentan que en ese bosque; las naranjas se ríen,cada una con su propia risa. Pero esto es un poco la historia, así como por encima, de refilón y por cierto esta historia es muy corta, cortita, corta.

La historia completa que cuentan que un viajero del universo paró en ese planeta, donde estaba ese famoso bosque de naranjas, para hacer ¡pipí! ¡SI PARA HACER PIPÍ¡ .Bueno también es verdad que lo hizo un poco por curiosidad y estirar las piernas ya de paso y todo.

Una vez a la faena se dio cuenta que estaba en un bosque de naranjas. Que por cierto tenía ya su fruto a punto de salir. Sí, las naranjas. Pero con la diferencia que esas naranjas le miraban, ellas nunca habían visto antes a un ser humano.

Y una de ellas empezó a reírse y otra al ver lo que estaba haciendo el viajero también se río y después empezó a reírse otra y otra y otra todo el bosque cada una con su propia risa; ji ji, ja ja ja , je je je.

El viajero también se reía y sabéis que ocurrió entonces?

Qué las naranjas se salían de los árboles y empezaban a volar y se elevaban con sus risas; ja ja ja, ji ji ji

Y esta es la pequeña historia de las naranjas de la risa.

FIN